24 de febrero de 2011

Una vez más

Una vez más empiezan a ganarme los sentimientos, ya no sé que estoy haciendo. No han sido mis mejores días. Hace tiempo que no lo son. No encuentro algo para usar de pretexto, se me acaban las ideas. Pienso, pienso, y pienso. Sin embargo, eso es lo que no debería hacer, y tampoco es lo que quiero hacer, pero es inevitable. Una vez más me rindo ante nada. Ya se me acabaron los motivos, quizás el tiempo también. Ya no sé qué hacer. Ya nada sirve para engañarme temporalmente, cada vez es más corto el tiempo que dura esta pseudo-felicidad. Intento nuevas cosas, pero es como si fueran viejas. Y en el medio de este proceso, de la manera más imprevisible, me atropella una estampida de imágenes y recuerdos por la mente, que derrumban todo lo que había logrado construir. Es ahí donde todo pierde y cobra sentido, simultáneamente. Quizás esto es lo que debió haber ocurrido, quizás es lo que debí haber evitado. No sé hasta qué punto fue la nieve sobre la bola de nieve, o si fue una avalancha repentina de la que no se podía escapar. No sé qué es, pero de lo único que sí estoy segura es de cómo me siento. No puedo seguir con este sabor amargo. Pero por algún motivo que desconozco, una pantalla de indiferencia me cubre y me induce a actuar de la manera que repudio más. Ahora, luego de no hacer lo que realmente hubiera querido, pienso en cómo llegó todo hasta aquí, el tiempo que ha pasado, y qué cosa posiblemente podría hacer. En fin, este círculo vicioso parece haber dado una curva extra, por fuera del contorno, motivo por el cual estoy aquí escribiendo esto.

                                                                                                                                      Oct. 2010

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